Rockefeller no ha muerto, a pesar de que eso es lo que le hubiera gustado al Moreno, que me mandó al asilo después de dejar de meterme la mano por detrás para dedicarse a ser productor. ¡Toma Moreno!
Rockefeller ha vuelto para anidar en vuestra ciudad, beberme vuestro vino y encontrar una linda pajarita que se muera por mis plumas sin necesidad de acudir al programa de Juan y Medio. ¡Toma programa de Juan y Medio!
Llego aquí siguiendo la pista de otro Moreno, que también esté dispuesto a meterme la mano por detrás -que no "a meterme mano desde atrás"-. Me han dicho que esa persona que estoy buscando desesperadamente como Madonna a Susan gusta de pasear de vez en cuando por la calle principal, escupiendo por su pluma confundida un abecedario que suele rozar lo querellable como pobre imitación de aquel tipo de periodismo sarcástico que llenaba las páginas de "La Codorniz" primero y, con tintes eróticos, de "El Jueves" después. ¿Estará dispuesto a acogerme este Larra adoctrinado por Belén Esteban en su seno paternal para que acabemos los dos a la derecha de la izquierda y cantando "Like a Virgin"? ¡Toma otra vez, Moreno!
Antes de emprender el vuelo hacia aquí me he documentado un poco sobre qué tipo de nido consistorial podría habitar sin que me tacharan de"okupa" político. Cuentan las encuestas que los que tenemos forma de pájaro en nuestro carné de identidad o del partido -ya sea de cuervo, como yo, o de gaviota, como otros- disponemos de muchas posibilidades de sentarnos en el gran sillón de mando después de las próximas erecciones.
Pero antes he decidido asegurarme el nido y gastarme media pensión en Viagra para tomar y regalar y así sacar mayoría absoluta de apoyos. Me han dicho que allí los pisos están algo caros y que de los repisos, mejor ni hablar. Estos últimos se disparan al vuelo, con pose de Paul Newman mezclada con gaviota de lo más popular. Lo he comprobado en el Facebook.
Buscas en el Google y te aparece una especie de actor de la política al que le han movido los cimientos cuando más al alba tenía el cabello. Como terapia, un nieto con mayúsculas con el que no guarda parentesco le ha regalado en DVD todas las temporadas completas de la serie "El Comisario" para que las visione una y otra vez siguiendo la terapia aplicada en "La Naranja Mecánica".
Al pobre aprendiz de alcalde en potencia no le queda otra que revisar sin perder detalle esa serie para acostumbrarse a ver hasta en la sopa al Tito Valverde por antonomasia. Lo lamento por él. ¿O será que lo veremos en el Parlamento? Porque uno no se deja mover la silla sin patalear, a no ser que haya escuchado alguna promesa. ¿Se acabará metiendo a productor como mi Moreno o será un producto de lo más popular?
Hay quien asegura, sin temor a equivocarse demasiado, que este actor de la política -que en los plenos parece como si cada vez que hablara lo hiciera con la coletilla arrumasada del “que te piso, leche”- le tiene más miedo y respeto a ese personaje de su color salido de una "Canción Triste de Morera,s Street" que al más letal polonio, el veneno político anti-ave playera por excelencia: un veneno que viene en frascos pequeños y con un cierto olor a rosa aclavelada, como debe ser.
Tantos años trabajando en la siembra de unas ideas para que luego llegue otro y se lleve el fruto... Si te dijera, votante mío, que temo a los plenos que no se acaban hasta la madrugada. No sé qué intervenciones son ésas que sólo para lucirse en la tele se alargan. El dicho más popular dice que todo eso cambiará cuando llegue para anidar al alba, al alba, con el cabello al alba. ¡Toma llegada al alba!
jueves, 4 de marzo de 2010
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